Es difícil llegar a un acuerdo conmigo misma cuando los sentimientos están tan revueltos dentro de mi cabeza. Curiosamente, somos capaces de reconocer los momentos de tristeza de igual forma en que reconocemos el momento en que nos encontramos a oscuras, porque sabemos dentro nuestro qué sensación da la luz, el poder ver las cosas claras. Es como una metodología de descarte. Pero es una tarea sumamente complicada el poder concordar las mil y una sensaciones que siento en este momento. El método de descarte no me ayuda para nada, porque a cada una de las cosas que siento ahora, se contradice, se nulifica, con su opuesta. Un empate de sentimientos, de estados emocionales y pensamientos que no me vuelca ningún dato certero capaz de guiarme, sino todo lo contrario, me genero más dudas. Es el no poder reconocer lo que quiero, al menos momentáneamente, por más que se tope frente a mis ojos y mucho menos poder encontrarle una solución a tanta contradicción interna. Sé que quiero algo y lo quiero ya, pero no estoy segura en lo más mínimo qué es exactamente lo que busco. Tal vez sea solo un momento. Tal vez estoy agotada del traqueteo del año y necesito descansar, es lógico que uno flaquee y no pueda ser fuerte los 365 días y 6 horas del año, o puede también que sea el momento justo en el que más debo focalizarme en lo que debo hacer, porque no es momento de aflojar ahora.. por más que no sepa qué es realmente, tengo que pensar en el famoso "último esfuerzo", en el poder levantarme aún cuando las adversidades, que muchas veces uno mismo se genera, me impidan seguir adelante.
Si, no, blanco y negro, todo junto y en simultaneo. Es como sentirse afiebrado y tocar con la yema de los dedos una frente congelada.
Lo único que tengo sabido es que de seguir escribiendo, se va a pasar el arroz y la comida de los perros. Así que a seguir adelante, estoy segura que ya van a ir decantando las cosas importantes. O al menos ese es mi deseo.
CAMBIO & FUERA
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